En el sur 13 familias han puesto producir remesas
MADRID, ESPAÑA (Antena).-A principio de año y desde hace poco menos de una década, Marolina Brito se dedicaba a la venta de fritura y picalonga por las calles de Santana, en Tamayo, con una ponchera sobre tu cabeza y su delantal para guardar el dinero producto de la venta.
Con esos chelitos se ayuda y contribuye a rendir lo que le envía su hija Fioldaliza, que trabaja en servicio doméstico en Madrid, España.
Hasta que en abril de este año, Fiol conoció el proyecto de Remesas Productivas, de la Fundación Nantik Lum, Microcréditos para el Desarrollo, que trabaja en la región Sur-fronteriza con la Fundación Sur Futuro.
Fiol fue una de las primeras en interesarse. Habló con su mamá sobre la posibilidad de montar, en una parte de la sala de la casa una fritura, y así Marolina no tendría que salir a patear el pueblo con esa bandeja llena de fritangas en la cabeza.
Sacaron cuentas y concluyeron que para montar todo hacían falta unos 35 ó 40 mil pesos dominicanos o el equivalente en Euros: unos 800.
Fiol presentó en Madrid la documentación que le requerían y Marolina en Tamayo también pasó un proceso de selección, en el cual evaluaron su capacidad de crédito, que era muy poca o nula, su prestigio social (las referencias de algunos miembros respetables de la comunidad y los líderes comunitarios) y se comprometió a aprender lo que no sabía de la gestión de un negocio.
Marolina no sabe lo que es internet, pero sabe que existe algo que se llama así. Conoce las computadoras porque las ha visto, y no sabe manejarlas. Pero es “un lince” para las cuentas y pocos la han engañado. Lo mejor de todo es que el producto de su trabajo gusta y basada en esa premisa quiso emprender su pequeña empresa.
Con buenas recomendaciones de Marolina en Tamayo, la nómina de Fiol y un escueto proyecto, el Comité de Crédito de Nantik Lum y Fundación Sur Futuro decidió en junio concederle el préstamo de 800 euros a la madre.
El compromiso era que la hija pagara el 20%, especializando esa cantidad del monto enviado cada mes para ayuda de su familia y la madre el 80% con el producto del negocio. Hicieron el acuerdo a 9 meses y ya tienen cubierto el 91%, quedándoles apenas dos cuotas por pagar.
Marolina ha tenido que aprender contabilidad básica y a organizarse. A calcular los costes y los precios para determinar el beneficio y hasta cuales son las probabilidades de pérdida, según qué circustancias. Todo se lo han enseñado en Fundación Sur Futuro, que le brinda el acompañamiento y la formación.
Ahora la pared del frente de su casa no es sólo eso. Es el cartel donde anuncia: D´Maro Pica Pollo y allí ofrece las mismas frituras y además jugos y refrescos. Sin tener que recorrer todos los días las calles de su campo, aunque habrá algunos que la echen de menos.
De esta manera, el Programa de Remesas Productivas, ha dado un giro al uso que hace esta familia de las divisas llegadas desde España; ha dado la posibilidad de transformar una actividad informal en una microempresa; ha aliviado la carga de Fiol, que en estos momentos de crisis debe enviar menos dinero a su casa y sobre todo ha convertido a Marolina en una microempresaria.
Esta es una de las 13 historias de familias que desde hace seis meses han transformado estos ingresos llegados desde el exterior, de pasivos, solo para consumo, en activos, invirtiendo una parte en una actividad productiva y rentable.
Cumpliendo objetivos
Arianne Martín, enlace de Nantik Lum con Fundación Sur Futuro, está emocionada con el éxito de esta fase piloto. “En el proyecto original habíamos establecido 10 préstamos en el tramo inicial. Ya tenemos 13 aprobados y antes de dos meses, antes de fin de año, llegaremos a las 20 microempresas ya instaladas y produciendo”.
En varias comunidades de Barahona, Bahoruco e Independencia, ya hay 13 negocios nuevos y el mismo número de familias que ya no dependen únicamente del dinero que envían desde España.
Hay una Boutique, una hortaliza, cuatro colmados, una tienda de productos de belleza, 3 personas que han iniciado la venta ambulante, una modista y un taller de hrrería, además del Pica Pollo de Marolina. Arianne adelantó que ya están aprobados dos nuevos colmados y una frutería.
Más que eso, la magnitud de los proyectos que les van presentando, les ha hecho evaluar la posibilidad de incrementar los topes para conceder entre 50 y 80 mil pesos, ya que algunos con el monto establecido al inicio del programa de Remesas Productivas no pueden enfrentar la inversión inicial o la ampliación de un negocito ya existente.
Aunque, indica Arianne, ante la crisis actual son conscientes de que un buen día la contraparte en España puede quedar sin empleo. Por eso procuran que el proyecto sea sostenible “Por si acaso la remesa se termina”.
Solangel Valdez













