La compra por parte del Estado del 50% de las acciones de The Shell Petroleum Company en la Refinería Dominicana de Petróleo impidió que un consorcio de grupos empresarios dominicanos, liderado por la empresa Coastal Dominicana, se alzara con todo el negocio de importación y comercialización de petróleo y derivados.
De haber materializado la operación, y siguiendo la tradición de The Shell, era previsible que el grupo inversionista se negara a realizar inversión en una nueva refinería o ampliación de la actual, alegando alto costo, pero preservando los pingues beneficios que se relacionan con la compra y embarque de los derivados.
La decisión del Estado salvaguardó el interés público, y al proponerse ahora asociarse a empresas del Estado venezolano, cediendo el 49% de las acciones en la refinería, abre la puerta a la posibilidad de inversión en la capacidad de refinamiento de crudos, agregando valor a los productos refinados y liberando al país de la dependencia de importación de derivados, con las consiguientes economías que ello significa.
Cuando The Shell abrió la licitación para la venta del 50% de las acciones en la refinería, sorprendió que sólo el grupo Coastal Dominicana, cuya propiedad es imputable a los principales accionistas del Banco Intercontinental (en liquidación) resultara la única ameritada. Este mismo grupo, como se recordará, había adquirido la antigua Shell Gas y había recibido la concesión “Terminal de Gas Licuado del Este”, que asoció posteriormente a Coastal, empresa norteamericana, para fundar Coastal Dominicana.
Recordemos que The Shell sacrificó toda posibilidad de ampliación de Refidomsa, en violación al contrato para su instalación que la obligaba a invertir en nuevas facilidades de refinación, en la medida en que el mercado se acrecentara. En cambio, construyó facilidades de almacenamiento de derivados, para hacer la empresa dependiente de suministros y embarques, todos provenientes de sus fuentes de refinación y embarque en la zona caribeña.
Con ocasión de la recién celebrada Cumbre de Petrocaribe, en San Cristóbal y Saint Kitts, el presidente doctor Leonel Fernández resaltó los extraordinarios beneficios del acuerdo para todos los asociados de Centroamérica y el Caribe, y exhortó a Naciones Unidas recomendar a otros Estados productores y exportadores de petróleo imitar la iniciativa del Estado y gobierno de Venezuela. La República Dominicana es beneficiaria de primera línea de los programas de suministro y financiamiento que encierra Petrocaribe.
La campaña de opinión pública que apenas se inicia en el país para tratar de estropear el importante anuncio del gobierno dominicano de asociar al Estado de Venezuela en la propiedad y operación de Refidomsa, está sin duda alguna motivada por la esperanza de los grupos empresarios que se asociaron a los fundadores de Coastal Dominicana para montar un monopolio privado de carburantes, de que en porvenir se deshaga la operación y reintroducir su propuesta de adquisición.
El Estado venezolano, representado por su presidente Hugo Chávez, ha demostrado que es un fiel y seguro suplidor de petróleo y derivados, de lo que pueden dar fe naciones como los Estados Unidos de América, donde además de ser receptor importante de crudos de ese país, se asientan importantes inversiones de refinación y mercadeo de derivados del país sudamericano.
Lo preocupante de la campaña que se ha puesto en movimiento contra las actuales autoridades, es el trasunto político que encierra, pues parece orientada a sacrificar una reivindicación del interés público, en procura de descalificar las acciones gubernamentales.
*El licenciado Pedro Caba es Director General de CERTV