Las primeras oleadas migratorias de haitianos hacia la República Dominicana comienzan cuando los norteamericanos desempolvaron la vieja ley denominada “La Corvée”, que consistía en destinarle seis días de trabajo gratis al Estado para la construcción de rutas.
Por Pastor Vásquez
El 28 de julio de 1915 el Almirante Willam Caperton al mando del vapor Washington desembarca en Puerto Príncipe y toma control de Haití, a nombre del Presidente Thomas Woodrow Wilson y del Gobierno de los Estados Unidos de América.
Unos días antes una turba furiosa había dado muerte al Presidente Vilbraun Guillaum Sam.
Todo comenzó cuando el doctor Rosalvo Bobo, antiguo Ministro de Guerra del Presidente Devilmar Tehodore (1914), lanzó una revuelta con el apoyo del Ministro de Guerra dominicano, general Desiderio Arias.
El General Rosalvo Bobo levantó a todo el norte de Haití y se dirigía triunfante a Puerto Príncipe, cuando el Presidente tomó la decisión de refugiarse en la Embajada de Francia.
Fue entonces cuando el Jefe de la Policía, General Charles Oscar Etienne le envió a decir que tenía la situación controlada. El Presidente le pidió disculpas por haberse precipitado a buscar refugio en la misión extranjera y le instruyó a que tomara “todas las previsiones que él considere de lugar”. Así fue como el General Etienne, un hombre sanguinario, cometió la barbarie de asesinar a todos los presos políticos, entre ellos al ex Presidente Oreste Zamor.
La multitud furiosa, tras venir del sepelio de los masacrados, entró a la Embajada de Francia y asesinó al Presidente con toda su familia.
El periodista Zila Ben, de “Haper-Magazin”, narró haber visto personas salir con pedazos del Presidente en la boca. La multitud siguió al Jefe de Policía y cuando éste trató de refugiarse en la legación de República Dominicana fue asesinado y quemado con petróleo.
Fue ese el ambiente que le dio el pretexto al Presidente Wilson para ordenar la ocupación de Haití.
Los abusos que cometieron los norteamericanos son narrados por el historiador Roger Gaillard, en una serie llamada “Les Blancs Débarquent”.
Las primeras oleadas migratorias de haitianos hacia la República Dominicana comienzan cuando los norteamericanos desempolvaron la vieja ley denominada “La Corvée”, que consistía en destinarle seis días de trabajo gratis al Estado para la construcción de rutas.
Los norteamericanos aplicaron esta ley sin contemplación y el mismo Gaillard, en una obra llamada “Charlemagne Peralte: Le Caco”, habla de un comandante norteamericano llamado Dorca William que, desenfrenado en sus bellaquerías, recorría las comunidades rurales haitianas de la frontera reclutando hombres a la fuerza para trabajar en los caminos.
Ya para 1915 la economía haitiana comenzaba a degradarse, debido al sistema del cultivo de subsistencia, mientras que en Santo Domingo surgían las grandes plantaciones agrícolas y comenzaba el apogeo de la Industria Azucarera.
El 28 de octubre de 1917 Almirante Erick K. Cole, comandante de naval de la Fuerza de Ocupación de Estados Unidos, envía un despacho a Washington que dice así:
“He recibido un despacho ayer, concerniente a un movimiento de inmigrantes de Haití hacia Santo Domingo, particularmente a partir de la región de la Plaine-du-Cul-de-Sac. Según mi informador, ellos le confiaron que ese movimiento se debe a la aplicación del sistema de La Corvée”.
Más adelante agrega Cole: “Este problema ha sido ya discutido y he ordenado que registren el número de personas que pasan la frontera, durante un período de diez días, por los caminos habituales entre Haití y Santo Domingo….”
Observemos esto: “La conclusión es que no hay dudas que nos encontramos frente a un fenómeno de emigración..”
Más adelante dice el despacho: “Sin embargo, en mi opinión, los informes sobre ese asunto son muy exagerados, y yo no creo que el sistema de La Corvée tenga mucho que ver con el desplazamiento de la población. También, como ellos saben que se pagan más altos salarios en Santo Domingo que en Haití, eso origina un cierto éxodo..” (Gaillard, Roger, “Hinche Mise en Croix”, Editora Le Natal, 1982).
Como podemos ver, era tan grande el fenómeno que los informes que al Almirante Cole le estaban llegando lo hicieron sobre el origen de esas olas migratorias, pero sea cual sea la causa, la corvée o los altos salarios que según él se pagaban en Santo Domingo para la época, lo cierto es que tenemos ahí las pruebas de cuándo se inicia el éxodo de haitianos hacia la República Dominicana.
El escritor Dalbémar Jean-Joseph, en una obra llamada “La Question dominicaine –Nos limites frontalière”, escrita en 1983, y sobre la cual sólo nos han llegado referencias y pequeños fragmentos, ve el inicio de ese éxodo a partir de la intervención norteamericana.
Gaillard observa que el fenómeno no sólo se debía a la corvée, pues ya desde antes comenzaba el éxodo, que no solamente era hacia la República Dominicana, sino a Cuba, donde para 1920 ya registraba una migración de 30,700 personas. Apunta que mientras un jornalero haitiano ganaba en su país un gourdes por día, en Cuba percibía un dólar y medio.
Parecería exagerado pensar que para 1920 ya salían formalmente hacia Cuba alrededor 31,000 jornaleros, pero estos datos, tomados por Gaillard de una publicación de la época, llamada “Financial Advisor”, nos da una idea de cómo podría ser la migración hacia República Dominicana teniendo en cuenta que para traer los jornaleros no se necesitaban buques, como el caso de Cuba ni llenar los requisitos de registro, gracias a los cuáles hoy podemos disponer de un dato estadístico confiable.
El profesor Guy Alexandre, en su obra “La Question Migratoire entre La Republique Dominicaine et Haiti”, asegura que los primeros movimientos de trabajadores agrícolas haitianos hacia las plantaciones agrícolas dominicanas fueron estimulados por compañías norteamericanas, remarcando que en 1916 República Dominicana también fue intervenida por el Gobierno de Estados Unidos.
TIERRA ALTA
Pastor Vásquez
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