Oportuna respuesta ante una desafortunada declaración
Las declaraciones de la Primera Ministra de Haití, Michèle Pierre-Louis, no pudieron ser más desafortunadas y hasta provocadoras.
Y ha hecho bien nuestro Gobierno, a través de la Cancillería, al responder sin titubeos, de manera firme y clara a las alusiones agresivas y hostiles con que nos acusa la funcionaria haitiana.
Penosos que los agresivos pronunciamientos de la Primera Ministro se produjeran luego que el Presidente Leonel Fernández, en una muestra de solidaridad y aprovechando su visita oficial a España, proponga que nuestros vecinos puedan participar en las cumbres iberoamericanas, como forma de lograr que las decisiones y medidas regionales que allí se aprueban ayuden también a paliar la crisis económica y social que afecta al pueblo haitiano.
Los términos de las declaraciones de la alta funcionaria haitiana no pudieron ser más ácidas y hasta provocadoras: “Agresiones recurrentes, asesinatos gratuitos, acosos, repatriaciones intempestivas, incidentes fronterizos de los que son víctimas nuestros conciudadanos y conciudadanas desafían nuestra conciencia y cuestionan a nuestra humanidad”.
El incidente de violencia callejera en que murieran un dominicano y un haitiano y otro criollo resultara herido de machete por el extranjero, no es un motivo que justifique la ira desatada por la Primera Ministro contra sus vecinos.
No pocos otros incidentes de naturaleza similar, y hasta más serios, incluso de haitianos contra haitianos, se han registrado a lo largo del tiempo. Los dominicanos, sin embargo, no habíamos recibido acusaciones y juicios de valor tan desproporcionados de una autoridad del nivel de los emitidos por la señora Michele Pierre-Louis.
A través de un comunicado, la Cancillería dominicana ha recordado a la Primera Ministra de Haití la exhortación que hizo su Presidente, René Preval, de evitar vincular la muerte del ciudadano haitiano Carlos Nerilus con las relaciones bilaterales entre ambos países y su aseveración de que se trató de un asunto entre particulares, en el que no sólo murió un ciudadano de la vecina nación, sino también el dominicano Francisco de León Lara.
La República Dominicana ha dado sobradas muestras de querer colaborar con el desarrollo democrático, económico, productivo y social de Haití no sólo en el ámbito nacional, sino a través de todos los foros internacionales en los que ha participado en la última década. Y así lo acaba de demostrar el Presidente Fernández en España.
Estas declaraciones de la Primera Ministro confirman, nueva vez, que mientras en la República Dominicana se hacen esfuerzos por lograr una convivencia aceptable, humanitaria y por solucionar los problemas que se registran de formas natural entre dos naciones que comparten fronteras -como es el caso actual del entorpecimiento del tránsito en territorio haitiano de camiones procedentes de la República Dominicana-, en Haití hay segmentos importantes e influyentes que azuzan a esa sociedad a mantener une estado de hostilidad y tensiones de las relaciones entre las dos naciones.
Más aún. Pese a la hostilidad mostrada de la Primera Ministra Pierre-Louis contra nuestro país, el Gobierno dominicano, a través de la Cancillería, ha reafirmado la decisión de mantener un diálogo abierto con las autoridades haitianas para solucionar los problemas comunes y actuar frente a ellos de común acuerdo a través de la Comisión Mixta Bilateral Dominico-Haitiana.
¿Qué mejor muestra de convivencia, de amistad, se puede pedir?
De ahí, entonces, que es correcta y oportuna la posición del Gobierno dominicano, expresado en el comunicado emitido por la Cancillería, de defender el derecho soberano que tiene nuestro país de repatriar extranjeros ilegales de cualquier nacionalidad, bajo la potestad que corresponde a cada nación de controlar su territorio conforme al ordenamiento jurídico interno que se ha dado.
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